El libro explora uno de los episodios más intensos, complejos y —durante mucho tiempo— tabúes de la historia de la psicología: la tormentosa relación intelectual y afectiva entre Sigmund Freud y Carl Gustav Jung entre 1907 y 1913. Kress-Rosen descarta la narrativa tradicional de que su ruptura fue una simple "traición" ideológica. En su lugar, demuestra que fue el choque inevitable de pasiones humanas y teóricas que no podían reconciliarse.
Las "tres figuras" de la trama
La autora articula su análisis alrededor de un triángulo de afectos y conceptos:]
¿Por qué es una obra importante?
Destaca porque saca a la luz cómo el amor, el deseo y los lazos personales jugaron un rol decisivo en el nacimiento de las teorías psicológicas más importantes del siglo XX. Lejos de retratar a estos pensadores como mentes puramente frías y racionales, el libro nos recuerda que la ciencia de la mente nació de pasiones profundamente humanas.
