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Descripción

Hay libros que nacen para explicar un fenómeno. Y hay otros que, además de explicarlo, logran nombrar algo que muchas personas venían sufriendo sin poder ponerlo en palabras.

Desde sus primeras páginas, Gabriela Ferraris Mukdise y José Ignacio Cruz Gaitán proponen una idea tan simple como clínicamente potente: el problema no es el cuerpo, sino el modo en que el cuerpo comienza a gobernar la vida. El libro desplaza la pregunta clásica —“¿qué piensa una persona sobre su cuerpo?”— hacia una pregunta mucho más profunda: “¿cuánto decide el cuerpo por ella?”. Ese cambio de foco no es menor; transforma la forma de comprender el sufrimiento corporal y también la forma de intervenir sobre él.

Este libro invita a mirar la imagen corporal no solo como un conjunto de pen- samientos, creencias o percepciones, sino como una relación funcional. Una relación que puede organizar decisiones, vínculos, emociones, identidad y sentido de valor personal. En ese punto, la apariencia deja de ser una preocupación estética y se convierte en una brújula regulatoria: una promesa de seguridad, pertenencia, control y alivio.

Lo valioso de esta obra es que no patologiza esa búsqueda. No la reduce a vanidad, capricho o resistencia. La comprende. Y al comprenderla, abre un camino terapéutico mucho más humano: ayudar a las personas a reconocer qué función cumplía ese ideal corporal, qué intentaba sostener, qué dolor intentaba ordenar y qué duelo aparece cuando esa promesa comienza a caer.

El Modelo de Dominancia Regulatoria Corporal que aquí se presenta ofrece una contribución original y necesaria. Su potencia está en correr el centro de gravedad desde la insatisfacción corporal hacia la gobernanza: no importa solamente cuánto malestar hay con el cuerpo, sino cuánto de la vida quedó organizado alrededor de resolverlo..

Como terapeuta, valoro profundamente los modelos que nos permiten intervenir con más precisión sin perder sensibilidad clínica. Este libro hace exactamente eso. Integra contextualismo funcional, evidencia sobre imagen corporal, exposición, flexibilidad psicológica y una lectura profundamente vincular del ideal corporal. Pero, sobre todo, ofrece lenguaje para acompañar un momento muy delicado del tratamiento: cuando la persona empieza a mejorar y, sin embargo, aparece vacío, tristeza o desorientación. Ese momento no siempre es recaída. No siempre es resistencia. Muchas veces es duelo. Duelo por una promesa que dañaba, pero también organizaba. Duelo por una forma conocida de intentar sentirse a salvo. Duelo por una identidad que empieza a quedar sin su viejo centro. Gabriela y José Ignacio escriben desde la clínica, desde la escucha y desde una sensibilidad poco frecuente: la de quienes saben que cambiar no es simplemente dejar de hacer algo, sino aprender a vivir sin aquello que durante años sostuvo una forma de estar en el mundo. Por eso celebro este libro. Porque no busca que las personas “amen su cuerpo” como mandato nuevo. Busca algo más profundo y más libre: que el cuerpo deje de ser el juez, el permiso y el organizador absoluto de la vida. Y quizás ahí esté su mayor aporte: recordarnos que la libertad terapéutica no consiste en no sentir incomodidad, sino en poder elegir una vida más amplia incluso cuando esa incomodidad aparece. Porque, como este libro muestra con enorme claridad, nunca fue el cuerpo.

 

 Lic. Víctor Hugo Fabris