| 1 cuota de $25.700,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.700,00 |
| 2 cuotas de $15.278,65 | Total $30.557,30 | |
| 3 cuotas de $10.515,58 | Total $31.546,75 |
| 3 cuotas de $10.950,77 | Total $32.852,31 |
| 3 cuotas de $11.064,70 | Total $33.194,12 |
| 1 cuota de $25.700,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.700,00 |
| 12 cuotas de $4.147,55 | Total $49.770,62 |
| 3 cuotas de $9.166,33 | Total $27.499,00 | |
| 6 cuotas de $4.893,70 | Total $29.362,25 | |
| 9 cuotas de $4.681,96 | Total $42.137,72 | |
| 18 cuotas de $3.917,82 | Total $70.520,80 |
| 1 cuota de $30.703,79 | Total $30.703,79 | |
| 6 cuotas de $5.928,99 | Total $35.573,94 |
A finales del siglo IV a. C. Epicuro fundó una escuela filosófica del todo opuesta al idealismo platónico imperante. Desde una perspectiva mucho más empírica y natural, su doctrina reivindicó el papel de los sentidos (única fuente de sabiduría posible) y la búsqueda del placer para alcanzar la felicidad (único objetivo final). Este hedonismo, sin embargo, debía acompañarse de cierta ética, capaz de distinguir placeres buenos (o «naturales», como comer o dormir) y malos (o innecesarios y vanos, como beber sin sed o buscar la lujuria). De aquí la necesidad de la filosofía, cuya práctica defendió Epicuro durante toda la vida: «porque para alcanzar la salud del alma, nunca se es ni demasiado viejo ni demasiado joven».
