En cada capítulo del texto original de Las aventuras de Pinocho, Esteban Levin encuentra otra historia, multiplicada en interrogantes, ideas y reflexiones que desarrolla en este libro. ¿Cuáles son los misteriosos secretos de ese cuento devenido leyenda, mito? Pinocho, el muñeco de madera, ¿puede ayudarnos a comprender la actual experiencia infantil? Los pronósticos, síntomas y malestares de la niñez, ¿admiten ser repensados a la luz de la historia de este personaje?

Los niños –pinochos– se sublevan ante las certezas de los diagnósticos predeterminados. Se mueven, inquietos, apasionados, y nunca están en la misma posición. La condición infantil corporal los torna más vulnerables al otro y a lo otro; sin embargo, al jugar se protegen, piensan y, como es “de mentira”, crean otra escena. Se dan cuenta de que la fantasía puede ser real y, al mismo tiempo, lo real la limita hasta hacerla existir como escenario subjetivo. Damos lugar a lo imposible para que la escena propia de la niñez sea posible. En esta singular travesía, ¿seremos capaces de crear con ellos el espacio infantil, para que advenga la desventura del deseo?

Pinochos: marionetas o niños de verdad - Esteban Levin

$4.730,00
Pinochos: marionetas o niños de verdad - Esteban Levin $4.730,00

En cada capítulo del texto original de Las aventuras de Pinocho, Esteban Levin encuentra otra historia, multiplicada en interrogantes, ideas y reflexiones que desarrolla en este libro. ¿Cuáles son los misteriosos secretos de ese cuento devenido leyenda, mito? Pinocho, el muñeco de madera, ¿puede ayudarnos a comprender la actual experiencia infantil? Los pronósticos, síntomas y malestares de la niñez, ¿admiten ser repensados a la luz de la historia de este personaje?

Los niños –pinochos– se sublevan ante las certezas de los diagnósticos predeterminados. Se mueven, inquietos, apasionados, y nunca están en la misma posición. La condición infantil corporal los torna más vulnerables al otro y a lo otro; sin embargo, al jugar se protegen, piensan y, como es “de mentira”, crean otra escena. Se dan cuenta de que la fantasía puede ser real y, al mismo tiempo, lo real la limita hasta hacerla existir como escenario subjetivo. Damos lugar a lo imposible para que la escena propia de la niñez sea posible. En esta singular travesía, ¿seremos capaces de crear con ellos el espacio infantil, para que advenga la desventura del deseo?