| 1 cuota de $24.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000,00 |
| 2 cuotas de $14.268,00 | Total $28.536,00 | |
| 3 cuotas de $9.820,00 | Total $29.460,00 |
| 3 cuotas de $10.226,40 | Total $30.679,20 |
| 3 cuotas de $10.332,80 | Total $30.998,40 |
| 1 cuota de $24.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $24.000,00 |
| 12 cuotas de $3.873,20 | Total $46.478,40 |
| 3 cuotas de $8.560,00 | Total $25.680,00 | |
| 6 cuotas de $4.570,00 | Total $27.420,00 | |
| 9 cuotas de $4.372,26 | Total $39.350,40 | |
| 18 cuotas de $3.658,66 | Total $65.856,00 |
| 1 cuota de $28.672,80 | Total $28.672,80 | |
| 6 cuotas de $5.536,80 | Total $33.220,80 |
Las relaciones entre familias y escuela, entre padres, docentes y directivos, pueden constituirse como un espacio hostil -en el cual se pelean incumbencias, funciones, responsabilidades y potestades- o como una zona de confluencia, de cooperación, constructivamente conflictiva.
Imposible establecer una relación significativa y positiva cuando emerge como primer elemento la descalificación mutua. El reconocimiento del otro como interlocutor, aun en la divergencia, es un punto de partida necesario para pensar la convivencia y afrontar el dilema de la participación parental en la escuela.
En épocas de redefinición de las instituciones, de sus roles, funciones y espacios sociales, la tarea de enseñar y aprender a convivir aparece como una prioridad, de la cual familias y escuelas no pueden desentenderse. El ejemplo que familias y escuelas proporcionen, colaborando mutuamente en el cumplimiento de las funciones que les son propias, tiene efectos claros en el proceso de construcción de la ciudadanía y en el desarrollo infantil.
