CULTURA Y DEPRESION
Precio: $280.00
Disponible
Editorial: AKADIA EDITORIAL
ISBN: 9789875701243
Número de Edición:
Año de Edición: 2010
Cantidad de Páginas: 154
Autor: Korman- Molina
Tapa: Rústica
-
+

La depresión es una de las primordiales problemáticas dentro del campo de la clínica. Es uno de los principales padecimientos por los cuales se consulta asistencia psicoterapéutica y conlleva significativas consecuencias sociales y económicas. Según declaraciones de la OMS, se prevé que para el año 2020, esta patología será la causa más importante de incapacidad y muerte después de las enfermedades cardiovasculares.

Para abordar el tema de la depresión, los autores se adentran en un desafío que es proponernos incluir en la comprensión e intervenciones terapéuticas los aspectos culturales que están presentes en la población campesina del Noroeste Argentino y migrante al Conourbano Bonaerense.

Parten de entender “la salud como un estado de equilibrio y armonía entre aspectos físicos, emocionales, sociales y culturales, que impactan en la calidad de vida de los sujetos y afectan no sólo al individuo sino al núcleo familiar”. Proponen una visión holística para relacionar el origen social o emocional con el padecimiento. En pocas páginas nos enfrentan con el problema de la coexistencia de dos discursos: el científico, encarnado por la aproximación biomédica y el de la medicina popular que expresa la viva presencia de un sistema etnomédico que no sólo explica el malestar sino también propuestas terapéuticas. Desde esta perspectiva, el aporte de la antropología para la comprensión del padecimiento humano se vuelve imprescindible, ya que introduce una dimensión, muchas veces relegada, que aporta al entendimiento del padecimiento y a las dificultades con que muchas veces nos encontramos los psicoterapeutas al intervenir desconsiderando los aspectos culturales de quienes nos consultan. Brevemente, la antropología médica concibe la enfermedad y la curación como fundamentales en la experiencia humana y se comprenden mejor holísticamente en contexto con la biología humana y la diversidad cultural. Por su parte, la enfermedad representa un aspecto del entorno que sufre la influencia del comportamiento humano a la vez que requiere adaptaciones bioculturales. Los aspectos culturales de los sistemas de salud tienen importantes consecuencias pragmáticas en la aceptabilidad, efectividad y mejora del cuidado sanitario, en particular en las sociedades multiculturales.

 

La obra presenta una organización en tres capítulos. El primero: Los sistemas diagnósticos operativos examina desde una visión crítica los sistemas clasificatorios reconocidos internacionalmente: el DSM-VI y el CEI-10. Los autores señalan en detalle las falencias que presentan ambos sistemas y la escasa inclusión que se hace en los mismos de los factores culturales a la hora de la clasificación de los trastornos mentales en general y de la depresión en particular. No obstante, reconocen cierto intento que tiene el DSM IV al presentar una serie de directrices diseñadas para ayudar al clínico a evaluar y documentar de manera sistemática el impacto del contexto cultural del individuo. Bajo el subtítulo: La importancia de las claves culturales y sólo con la narrativa de un paciente, Esteban, nos esclarecen acerca del impacto que tiene en la recuperación de un paciente la inclusión de su cosmovisión y sus creencias culturales por parte del terapeuta.

En el Capítulo II: Emoción, mente-cuerpo. Enfoque cualitativo desde la perspectiva de los usuarios, argumentan que las profundas diferencias entre las representaciones culturales entre los actores sociales y los profesionales de la salud son las principales responsables del rechazo a las terapias psicológicas y psiquiátricas por los campesinos del NOA. Pasan revista por El contexto cultural y la expresión de las emociones, Relación mente-cuerpo, Perspectiva en torno a la enfermedad. Idoyaga Molina afirma que la enfermedad dentro de esta población puede pensarse a partir de diferentes tipos de desequilibrio. Diferentes son los ejemplos con los cuales los autores nos aproximan a cada uno de estos tipos: orgánicos (causas naturales), entre cuerpo y espíritu (el susto como ejemplo), sociales (el mal de ojo), espacio-ambientales (el mal aire), religioso-rituales (la aikadura).
Perfilan en su relato el lugar que ocupa el sanador o curandero.

En el Capítulo III: Modelos de enfermedad. El caso de la depresión, presentan una síntesis del modelo biomédico para luego adentrarse en las prácticas terapéuticas que se llevan a cabo en el seno de la comunidad a partir del relato de sus curadores.
Quienes son clínicos reconocerán en este libro el valor que tiene su aporte. La incorporación de desarrollos surgidos de otras disciplinas e integrados en el campo de la salud mental aumenta la comprensión del padecimiento y las herramientas con las cuales mitigarlo.
El esfuerzo que hacen Guido Korman, desde la perspectiva de la psicología y Anatilde Idogaya Molina, desde la antropología para elaborar una propuesta tendiente a comprender la depresión de miembros de una comunidad de nuestro país no es en vano. Su propuesta se inscribe entre aquellas que tienden a aumentar los grados de conciencia de los profesionales de la salud mental.

Escribir Opinión

Nota: No se permite HTML!
Malo Bueno